Estéticas y funcionales
Rinoplastias primarias y secundarias
Rinoplastia primaria
La primera cirugía de nariz para un paciente. Suele ser más sencilla porque la anatomía es predecible: nunca ha sido tocada ni alterada.
El objetivo es doble y no se negocia: que la nariz se vea en armonía con el resto de tu cara y que respires bien. Cuando una de las dos cosas se sacrifica por la otra, la cirugía no salió bien.
Se calcula que el 15 a 20% de las rinoplastias requieren alguna forma de revisión. Es un dato del procedimiento en general, no una promesa ni una advertencia: sirve para que sepas que la revisión existe y es parte de la conversación desde el principio.
Rinoplastia secundaria
Es la cirugía que corrige una rinoplastia previa. Es más compleja porque hay tejido cicatricial de por medio y porque el cartílago disponible puede haberse consumido en la primera intervención.
Requiere planeación distinta, a veces injertos, y una expectativa distinta: en secundaria se busca mejorar, no partir de cero.
La parte funcional
Muchas narices que no se ven mal tampoco respiran bien. El tabique desviado y los cornetes aumentados son las dos causas más frecuentes, y ambas se corrigen en el mismo tiempo quirúrgico que la parte estética.
Cuando el motivo de consulta es solo respiratorio, la cirugía se llama rinoseptoplastia y se puede plantear sin cambiar la forma externa de la nariz.
Recuperación
La recuperación inicial es de 7 a 14 días: es el tiempo en el que la inflamación baja lo suficiente para volver a la vida normal. El resultado definitivo se ve al año, cuando termina de asentarse el tejido.
Sorprendentemente, no suele ser una cirugía dolorosa. Se describe más como una incomodidad por congestión nasal durante los primeros días.
